domingo, 10 de noviembre de 2013

El porque de la forma de las antenas parabólicas


La luz se refleja siguiendo las leyes de los choques elásticos, como el de una bola de billar contra la banda de la mesa. En estos choques, el ángulo de entrada que se forma con la perpendicular a la superficie de choque, es decir, a la línea de la banda de la mesa de billar, para entendernos, es igual al ángulo de salida. Y la luz no es más que una de las innumerables ondas electromagnéticas. 

Pero el principio por el cual las antenas parabólicas reciben las ondas que viajan por el aire es el mismo que el que rige el comportamiento de la luz, y de la bola de billar. Si dibujamos una parábola, las tangentes a la curva en cada punto tienen tales ángulos con respecto a la perpendicular a la parábola –equivalente a la perpendicular de la banda de la mesa de billar– que los rayos de cualquier onda electromagnética que lleguen a la parábola convergen todos en un único punto llamado foco. 

Y precisamente en ese punto es donde se sitúa el receptor de señal en las antenas parabólicas, sujeto mediante un brazo metálico que sale de la antena y que habrá visto cualquiera que se haya fijado en una de estas antenas. 

Y también funciona el mismo principio en el sentido opuesto. Si queremos enviar rayos de ondas electromagnéticas en una dirección única –por ejemplo, desde la antena de un estudio de televisión hacia un punto concreto, como la casa de Pepe– lo mejor que podemos hacer, si no hay obstáculos, es enviarlos mediante una antena parabólica. La señal se concentra en la línea de viaje y no se dispersa por el espacio. En cambio, si la línea esta llena de obstáculos, es mejor lanzar las ondas en todas las direcciones del espacio. 

Para las ondas de luz, las parábolas pueden ser pequeñas, mientras que para microondas en Astronomía, las antenas parabólicas tienen que tener decenas de metros de diámetro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario